Crecimiento y desarrollo del ser humano

Fecha de publicación

noviembre, 2025

NotaCompletar esta clase te permitirá:

CN.B.5.4.13. Indagar acerca del crecimiento y desarrollo del ser humano, reflexionar sobre la sexualidad, la promoción, prevención y protección de la salud sexual, reproductiva y afectiva.

Profesor: Marcelo Amores Palma

Desde el momento del nacimiento, cada ser humano inicia un proceso continuo de cambios biológicos, psicológicos y sociales que no se detiene hasta el final de la vida. Este viaje, conocido como desarrollo humano, atraviesa etapas definidas —infancia, niñez, adolescencia, adultez y vejez—, cada una con características, necesidades y transformaciones propias. Pero surge una pregunta intrigante: ¿por qué, a diferencia de muchas otras especies animales, los seres humanos nacemos tan dependientes y frágiles? En esta clase descubriremos que la respuesta se encuentra en la compleja evolución de nuestro cerebro.

Luego del nacimiento, el nuevo ser experimenta una etapa llena de desafíos, en la cual debe asumir su vida independiente y empezar el periodo de aprendizaje. A continuación repasaremos las características generales de la mayoría de las personas, teniendo siempre en mente que cada ser es único e irrepetible.

Durante la infancia, los órganos son puestos a prueba y los sentidos del bebé, que están en su mejor momento, recopilan constantemente información sobre el medio, información que luego tendrá que ser interpretada. Sus huesos se estiran, reemplazan el cartílago que le permitió a su cabeza tener elasticidad para atravesar el canal del parto, y van soldándose progresivamente.

Las primeras tareas al nacer son respirar, ajustar el ritmo cardíaco, ir regulando la temperatura corporal y ganar en tamaño, tanto interna como externamente. Para ello es necesario alimentarse constantemente y dormir una cantidad aproximada de dieciocho horas diarias, pues el sueño estimula la hormona del crecimiento. También se requiere un suministro constante de calcio –que se obtiene a través de la leche materna– y de vitamina D, la cual se sintetiza en presencia del sol. Hasta los dos años de vida, el infante habrá aprendido a controlar sus movimientos básicos, a hablar y caminar. De aquí a los seis años, imita comportamientos de las personas que ve a su alrededor, refina su motricidad y empieza a cimentar sus aprendizajes.

Dato: El esqueleto infantil tiene cerca de 300 huesos, que se fusionarán en los 206 huesos de los adultos.

La niñez

Entre los 6 y doce años, generalmente, el niño interpreta el mundo a su alrededor y el mundo interno a través de juegos. Desarrolla aún más sus funciones motoras, la memoria, aprende a relacionarse, percibe su individualidad, procesa rápidamente los estímulos, cimienta sus valores, diferencia imaginación de realidad y empieza a razonar. Físicamente, crece cerca de siete centímetros, su cuerpo se hace más proporcionado, adquiere su dentadura permanente.

La adolescencia

La pubertad es la etapa de transición entre la niñez y la juventud, en la que se producen cambios físicos relacionados con la maduración de los órganos sexuales; en las mujeres empieza con su primera menstruación (llamada menarquia), y en los hombres con su primera eyaculación. Por lo general, la adolescencia se extiende entre los doce y los veinte años e involucra una gran cantidad de cambios físicos, mentales y emocionales, regulados por las hormonas que se producen en gran cantidad.

Entre los cambios físicos están el llamado “estirón”, el surgimiento de los caracteres sexuales secundarios, el aumento de la grasa corporal y el aparecimiento del acné. El desarrollo mental pasa por varios estadios, desde lo concreto a lo abstracto y a la búsqueda de autonomía. Hay una tendencia a actuar impulsivamente y no medir riesgos.

Son frecuentes los altibajos emocionales, relacionados con la valoración de la autoimagen y la necesidad de relacionarse socialmente. Por esta época aparecen también los primeros apegos amorosos que se viven con mucha intensidad, y crece el interés por el sexo.

La juventud

Se extiende aproximadamente hasta los veinticinco años de edad. En esta etapa, los cambios físicos son mínimos, el cerebro termina su desarrollo y la vida intelectual cobra gran importancia. Por lo común, el rol de su grupo en la toma de decisiones personales pasa a ser menos importante, pues se alcanza independencia y mayor responsabilidad de los actos. Se emplea enorme cantidad de energía en cumplir metas basadas en los ideales, y se valoran poco los límites y los riesgos.

Se consiguen logros importantes en los intereses desarrollados desde la niñez (como deportes o pasatiempos), porque se ha llegado al máximo potencial físico e intelectual. La personalidad está delineada; la vida sexual es más activa y más controlada. Una de las preocupaciones es encontrar pareja.

La adultez

La adultez temprana es una etapa comprendida entre los veinticinco y los cuarenta años, en la que el carácter y la personalidad se definen, las emociones y sentimientos suelen estar en control, y se dedica la mayor parte del tiempo al aspecto laboral y a fundar la familia propia. Se valora el aprendizaje de las experiencias, así como los orígenes y raíces de cada persona. Las capacidades son puestas a prueba y se consiguen los mayores logros de la vida. Alrededor de los cuarenta a cuarenta y cinco años suele ocurrir lo que se conoce como la crisis de la mediana edad, durante la cual la persona evalúa su vida, revisa las metas que no cumplió y hace los ajustes necesarios.

El adulto mayor

A partir de los sesenta años, se cosecha lo que se ha sembrado en los años anteriores. Si la vida fue sedentaria y tuvo carencias de estímulos positivos, la ancianidad se complica con achaques, mal humor y enfermedades que perjudican a nivel personal, familiar y comunitario. Por el contrario, una vida activa física y mentalmente puede hacer más llevadera esta etapa en la que la energía disminuye, la agudeza de los sentidos se va perdiendo, la memoria falla, pero se cuenta con mucha sabiduría acumulada. En civilizaciones pasadas, llegar a esta etapa se veía como algo meritorio; las opiniones y los consejos de los mayores eran buscados y apreciados.

En la actualidad, hay una evidente desvalorización y abandono del anciano.

Vivir una vida plena depende de tener metas; son necesarias actitud y perseverancia para alcanzarlas.

Cualquier edad es buena para empezar a cultivar un estilo de vida más saludable; mientras más temprano se empiece, mejores serán los resultados.

Datos censo parroquia Toacaso

Interdisciplinariedad. Biología y Sociología. Estas dos disciplinas se aportan mutuamente, sobre todo en el estudio de la composición demográfica, es decir, de la estructura y dinámica de las poblaciones, dinámica que está determinada, en gran medida, por sus condiciones biológicas.

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