Importancia de la reproducción sexual

Fecha de publicación

noviembre, 2025

NotaCompletar esta clase te permitirá:

CN.B.5.1.13. Experimentar con los procesos de mitosis y meiosis, y demostrar la trasmisión de la información genética a la descendencia por medio de la fertilización.

Profesor: Marcelo Amores Palma

Todos los seres vivos tienen una historia escrita en su interior: el ADN. Sin embargo, incluso cuando dos organismos provienen de los mismos padres, sus “textos genéticos” no son idénticos. ¿Cómo logra la naturaleza producir individuos diferentes a partir del mismo material hereditario?

La respuesta se encuentra en un proceso celular tan preciso como sorprendente: la meiosis. En ella, las células germinales reducen su número de cromosomas y, mediante una compleja coreografía molecular, mezclan la información genética de formas impredecibles. Gracias a esto, cada nuevo organismo es único.

Hoy estudiaremos cómo la meiosis y la fertilización permiten que la vida se renueve con cada generación, transmitiendo la información genética que sostiene la herencia biológica y, al mismo tiempo, generando diversidad.


Si bien la reproducción asexual resuelve la necesidad de multiplicación efectiva en un corto período de tiempo, esta estrategia no es siempre la más exitosa. En condiciones en las que el ambiente está sujeto a constantes cambios físicos o químicos, las especies que tienen mayores posibilidades de adaptarse y sobrevivir son aquellas que pueden ofrecer diversas respuestas a dichas alteraciones. Esta diversidad de respuestas se alcanza gracias a la reproducción sexual.

Las posibilidades de reacción de una especie a los cambios ambientales están almacenadas en su pool genético, es decir, en el conjunto de genes diferentes que existen en una población.

Si este ha sido reducido por cualquier factor, por ejemplo migraciones, catástrofes naturales, endogamia (que es el cruce entre individuos emparentados), la población pierde vigor y se hace vulnerable a la extinción.

Intervención de los cromosomas y genes en la reproducción sexual

Para comprender mejor el tema de la variabilidad genética y su relación con la reproducción sexual, revisaremos algunas características de los cromosomas y de los genes y cromosomas en los que se almacena la información hereditaria.

En primer lugar, es importante mencionar que cada especie tiene un número específico de cromosomas, y que generalmente vienen en número par, pues uno proviene del padre y otro de la madre. Estos cromosomas son idénticos en forma, longitud y en los genes que llevan, por eso se los llama cromosomas homólogos. Las células que tienen los dos cromosomas homólogos en su núcleo se llaman diploides.

La reproducción sexual favorece una mayor variedad genética en la población.

Mapa de los cromosomas (cariotipo) humanos, donde se aprecia cada tipo de cromosoma junto a su homólogo.

Una célula diploide de un ser humano contiene un par de cromosomas sexuales que pueden ser X X (mujer) o X Y (hombre) y veintidós pares más de cromosomas no sexuales o autosomas. En total tenemos veintitrés pares o cuarenta y seis cromosomas. Este número es válido para todas las células del cuerpo (células somáticas), a excepción de las células sexuales, también llamadas gametos, que para nuestra especie son los óvulos (para la mujer) y los espermatozoides (en el caso del hombre).

A diferencia de las células somáticas, los gametos tienen contenido haploide, es decir que tienen un solo cromosoma de cada tipo (en total veintitrés, para la especie humana). Esto sucede porque al juntarse los gametos de padre y madre, el número cromosómico de la especie se restablece (con la ventaja adicional de que se mezclan genes de diferentes individuos).

Para lograr reducir el número normal de cromosomas a la mitad, recurren a un tipo de división celular especial, llamada meiosis. La meiosis ocurre solamente en las células germinales de animales y plantas. En animales machos, estas se encuentran en los testículos; en el caso de las hembras, en los ovarios. En plantas, el polen se produce en los sacos polínicos, y los óvulos se producen dentro del ovario.

La meiosis tiene dos etapas

Las células germinales de contenido diploide forman gametos haploides, después de un proceso que se subdivide en dos:

Meiosis 1

Durante esta etapa se logran los dos grandes objetivos de la meiosis, que son la reducción del contenido de cromosomas y la variabilidad genética.

También tiene cuatro fases:

Profase 1

Durante la profase 1 suceden los mayores cambios; en primer lugar, se rompe la envoltura nuclear, se forman los cromosomas y aparece el huso acromático. Luego sucede algo único y es que los cromosomas homólogos se reconocen y se disponen en pareja, formando tétradas. Entre los cromosomas se tejen proteínas que los mantienen juntos y que permiten que los genes de un cromosoma se intercambien con los del otro. Este proceso se conoce con el nombre de entrecruzamiento, o en inglés, crossing over. Así es como se logra que cada gameto sea diferente al otro.

Este complejo proceso ocurre en cinco etapas: durante el leptonema, los cromosomas comienzan a condensarse y hacerse visibles; en el cigonema, los cromosomas homólogos se aparean mediante la sinapsis; en el paquinema, ocurre el entrecruzamiento entre las cromátidas homólogas; en el diplonema, los cromosomas comienzan a separarse pero permanecen unidos en los quiasmas; y finalmente, en la diacinesis, los cromosomas alcanzan su máxima condensación y la célula se prepara para la siguiente fase.

Metafase 1

Durante la metafase 1, los cromosomas homólogos todavía permanecen juntos y migran al centro de la célula.

Anafase 1

Los cromosomas homólogos se separan y cada uno viaja hacia un polo opuesto de la célula, durante la anafase 1.

Telofase 1

El adelgazamiento de la zona central de la célula marca el inicio de la telofase 1, que concluye con la formación de una membrana que divide a las dos células hijas con contenido haploide (lo que se llama citocinesis).

Meiosis II

Cada una de las dos células que se forman al final de la meiosis 1 entran en meiosis II, por lo que el resultado final son cuatro células hijas, cada una con contenido haploide. Esta etapa tiene los mismos eventos que una mitosis normal y sucede en cada una de las dos células hijas de la meiosis 1.

En resumen:

La profase II, en la que se forma nuevamente el huso acromático.

La metafase II, cuando se alinean los cromosomas uno junto a otro en el centro de la célula.

La anafase II, en la que se separan los brazos de cada cromosoma (cromátides) y se mueven hacia los polos por el acortamiento de las fibras de huso acromático pegadas al cinetocoro.

La telofase II, que al final de la citocinesis genera dos células hijas por cada una que entró a la meiosis II (cuatro en total).

Interdisciplinariedad. Biología y Zootecnia. Al producir ganado vacuno es muy conveniente controlar en qué momento nacen las crías a fin de asegurar que tengan las condiciones óptimas para su crecimiento. Por esta razón, se recurre a la aplicación de hormonas y se logra así que las vacas coincidan en sus periodos de celo para inseminarlas y facilitar el seguimiento de su gestación.

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