Sistema osteoartromuscular del ser humano (1)

Fecha de publicación

febrero, 2026

NotaCompletar esta clase te permitirá:

CN.B.5.4.7. Usar modelos y describir el sistema osteoartromuscular del ser humano, en cuanto a su estructura y función, y proponer medidas para su cuidado.

Profesor: Marcelo Amores Palma

¿Alguna vez has sentido el golpe seco de una caída, el latido acelerado después de correr o el dolor punzante de una fractura? Tus huesos, aunque parecen estructuras rígidas e inertes, son tejidos vivos que crecen, se reparan y se adaptan constantemente. Si son tan duros, ¿por qué pueden romperse? ¿Por qué algunos son largos como el fémur y otros pequeños como los del oído? Comprender su estructura y función permite explicar estas diferencias y, sobre todo, aprender a cuidarlos.

Los huesos y cartílagos, junto con los músculos, constituyen el sistema osteoartromuscular (SOAM). Este sistema permite el movimiento, sostiene el cuerpo y protege órganos vitales. En el ser humano adulto existen doscientos seis huesos. En los recién nacidos esta cantidad es mayor, ya que algunos huesos se fusionan durante el desarrollo. Hay huesos diminutos, como los del oído, y otros que pueden alcanzar aproximadamente sesenta centímetros de longitud, como el fémur.

Estructura de los huesos

Los huesos son las estructuras más duras del cuerpo humano. Están formados por tejido óseo, compuesto por células llamadas osteocitos que acumulan calcio y otras sales minerales. Esta combinación de componentes orgánicos, como el colágeno, e inorgánicos, como las sales minerales, proporciona dureza y resistencia mecánica.

Un hueso presenta varias partes bien definidas. -Hacia el exterior se encuentra el periostio, una membrana delgada y densa que recubre el hueso. Contiene vasos sanguíneos, linfáticos y nervios. El periostio participa en el crecimiento, la reparación y la nutrición del hueso, y sirve como punto de inserción de ligamentos y tendones. -Debajo del periostio se localiza el tejido compacto, de aspecto macizo, sólido y blanquecino. Es la parte dura que forma la superficie externa del hueso y le confiere resistencia. -En el interior se encuentra el tejido esponjoso, que posee espacios parcialmente rellenos de médula ósea. La médula ósea roja es un tejido blando donde ocurre la hematopoyesis, es decir, la formación, desarrollo y maduración de los elementos de la sangre como eritrocitos, leucocitos y plaquetas, a partir de células madre hematopoyéticas. Se localiza principalmente en las epífisis de los huesos largos. La médula ósea amarilla, situada en las diáfisis, almacena energía en forma de triglicéridos. -En los huesos largos se distinguen las epífisis, que son las zonas ensanchadas y terminales, y la diáfisis, que corresponde a la zona alargada central.

Formas de los huesos en el cuerpo humano

La forma de cada hueso se relaciona con la función que desempeña. -Los huesos largos resisten el peso del cuerpo y actúan como palancas para el movimiento. Se encuentran principalmente en las extremidades. Ejemplos representativos son el húmero y el fémur. -Los huesos cortos tienen dimensiones similares en largo y ancho. Se agrupan para aumentar su resistencia y facilitar movimientos precisos. Se encuentran en el carpo, el tarso y las falanges. -Los huesos planos protegen órganos blandos. Las costillas resguardan el corazón y los pulmones, mientras que los huesos del cráneo protegen el cerebro. Los omóplatos también pertenecen a esta categoría. -Los huesos irregulares presentan formas complejas adaptadas a funciones específicas. Las vértebras y los huesecillos del oído son ejemplos de esta clasificación. -Los huesos sesamoideos son pequeños y redondeados, y se desarrollan en el interior de ciertos tendones. Un ejemplo es la rótula, ubicada en la articulación de la rodilla.

Esqueleto del ser humano

El esqueleto humano se divide en dos grandes partes: el esqueleto axial y el esqueleto apendicular.

Esqueleto axial

Incluye la cabeza, la columna vertebral y la caja torácica.

La cabeza

Está formada por el cráneo, la cara y los huesos del oído. -El cráneo está constituido por ocho huesos: frontal, dos temporales, occipital, dos parietales, etmoides y esfenoides. Forma una bóveda que protege el cerebro. -La cara está formada por catorce huesos, entre ellos dos palatinos, el vómer, dos lagrimales, dos nasales, dos cornetes inferiores, dos maxilares superiores, el maxilar inferior y dos cigomáticos. -En el oído se encuentran seis huesecillos: dos martillos, dos yunques y dos estribos. -En conjunto, la cabeza está formada por veintiocho huesos.

La columna vertebral

Está compuesta por veintiséis vértebras en el adulto, aunque en el recién nacido son treinta y tres, ya que algunas se fusionan con el crecimiento. Su función principal es proteger la médula espinal y proporcionar soporte al cuerpo. -La primera vértebra se denomina atlas y la segunda axis. Existen siete vértebras cervicales en el cuello, doce torácicas que se articulan con las costillas, cinco lumbares en la región inferior de la espalda, cinco sacras que se fusionan formando el sacro y el coxis.

La caja torácica

Está formada por el esternón y veinticuatro costillas, doce a cada lado. Protege el corazón y los pulmones, y contribuye al soporte del cuerpo. -Las primeras siete costillas se denominan verdaderas o esternales, porque se unen directamente al esternón. Las siguientes tres son falsas o asternales, y las dos últimas son flotantes.

Esqueleto apendicular

Incluye la cintura escapular, la cintura pélvica y las extremidades superiores e inferiores.

Cintura escapular y extremidad superior

La cintura escapular conecta el miembro superior con el esqueleto axial. En conjunto, esta región comprende sesenta y cuatro huesos. -El hombro incluye dos clavículas y dos omóplatos. El brazo está formado por dos húmeros. El antebrazo posee dos cúbitos y dos radios. -La mano comprende la muñeca con ocho huesos del carpo: escafoides, semilunar, piramidal, pisiforme, trapecio, trapezoide, hueso grande y hueso ganchoso. Además, incluye dieciséis huesos del carpo en total, diez metacarpos y veintiocho falanges.

Cintura pélvica y extremidad inferior

La cintura pélvica está constituida por sesenta y dos huesos. -En la cadera se encuentran dos huesos ilíacos, formados por la unión de ilion, isquion y pubis.

El muslo contiene dos fémures. La pierna posee dos tibias, dos peronés y dos rótulas. -En el pie se encuentran dieciséis huesos del tarso, entre ellos dos cuboides, dos escafoides, seis cuneiformes, dos astrágalos y dos calcáneos. Le siguen diez metatarsos y veintiséis falanges. -En total, el ser humano adulto está compuesto por doscientos seis huesos, organizados de manera precisa para permitir estabilidad, protección y movimiento coordinado.

El sistema osteoartromuscular no solo sostiene el cuerpo y permite la locomoción, también protege órganos vitales y participa en funciones esenciales como la producción de células sanguíneas y el almacenamiento de energía.

Comprender su estructura conduce a nuevas preguntas: ¿cómo ocurre la osificación después de una fractura?, ¿qué enfermedades óseas son más frecuentes en nuestro entorno y cuáles son sus causas?, ¿cómo influyen la alimentación, la actividad física y la exposición solar en la salud ósea?, ¿qué cambios experimentan los huesos con el envejecimiento?

El estudio del esqueleto invita a integrar conocimientos de biología, nutrición, física y salud pública. Reconocer la relación entre forma y función en los huesos permite explicar por qué una vértebra no puede tener la misma forma que un fémur, y por qué la rótula mejora la eficiencia del movimiento de la rodilla.

Cuidar el sistema osteoartromuscular implica adoptar hábitos responsables: alimentación equilibrada rica en calcio, actividad física regular, postura adecuada y prevención de lesiones.

El conocimiento del propio cuerpo es una herramienta para la autonomía y la toma de decisiones informadas. Cada hueso que hoy estudias sostiene no solo tu cuerpo, sino también tu capacidad de aprender, crear y transformar tu entorno. La exploración rigurosa de su estructura y función abre el camino para profundizar en procesos como el movimiento, la regeneración tisular y las enfermedades del sistema óseo, temas que amplían nuestra comprensión científica y fortalecen competencias para la vida.


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