Efectos de las drogas sobre el organismo

Fecha de publicación

febrero, 2026

NotaCompletar esta clase te permitirá:

CN.B.5.4.9. Indagar en diversas fuentes sobre los efectos nocivos en el sistema nervioso ocasionados por el consumo de alcohol y otras drogas, y proponer medidas preventivas.

Profesor: Marcelo Amores Palma

¿Alguna vez te has preguntado por qué una sustancia que cabe en la palma de la mano puede llegar a controlar la vida entera de una persona? A diario convivimos con sustancias que consideramos inofensivas, como el café de la mañana o un cigarrillo, mientras que otras están estrictamente prohibidas por la ley. Sin embargo, todas comparten un mecanismo común: tienen la capacidad de “hackear” la comunicación de nuestras neuronas. Entender cómo una droga transforma el placer en dependencia no es solo una lección de biología, es una herramienta vital para proteger nuestra libertad y salud.


Sustancias psicoactivas

Las drogas son sustancias químicas que, al incorporarse al organismo, modifican la conciencia, el estado de ánimo o los procesos de pensamiento. Estas sustancias provocan cambios físicos, emocionales y sociales. Cuando se consumen por períodos prolongados, alteran las funciones corporales y dañan órganos críticos como el cerebro, el hígado y el corazón. -Científicamente se las conoce como sustancias psicoactivas, ya sean de origen natural o artificial. Al ingresar al cuerpo, generan un desequilibrio bioquímico en el Sistema Nervioso Central, afectando directamente a los neurotransmisores, que son los mensajeros químicos del cerebro.

Clasificación por legalidad

La forma más común de clasificar las drogas es según las leyes de cada país:

Drogas legales: Son de libre consumo, como el alcohol, el tabaco y la cafeína.

Drogas ilegales: Su consumo está prohibido o restringido exclusivamente a prescripción médica, como las anfetaminas, la heroína y la cocaína.

Clasificación por su efecto en el Sistema Nervioso

Dependiendo de cómo alteran la actividad cerebral, se distinguen tres grupos:

Estimulantes

Aceleran e intensifican la actividad funcional del cerebro. Ejemplos: cocaína, cafeína y anfetaminas.

Depresoras

Suprimen la actividad del sistema nervioso y disminuyen el dinamismo corporal, produciendo relajación, sueño o incluso coma. Ejemplos: alcohol, marihuana, morfina y benzodiacepinas.

Alucinógenas

Alteran profundamente la percepción de la realidad, provocando delirios y estados de confusión. Ejemplos: LSD, éxtasis y tolueno.


El proceso de la adicción: Adicción, Tolerancia y Dependencia

El abuso de sustancias afecta el comportamiento humano a través de tres fases críticas:

Adicción

Es la pérdida de control sobre el consumo. A pesar de sufrir efectos negativos, la persona no puede detener el uso de la sustancia y pierde la conciencia sobre el daño que se causa a sí misma.

Tolerancia

Es un proceso de adaptación celular. El cuerpo se acostumbra a la droga, por lo que el individuo necesita dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto que sintió la primera vez.

Dependencia

El organismo se adapta tanto a la sustancia que la necesita para funcionar con normalidad. Si se interrumpe el consumo, aparece el síndrome de abstinencia, caracterizado por temblores, sudoración, convulsiones y depresión.


Efectos específicos a nivel neuronal

El consumo de drogas lesiona las etapas de la sinapsis (la conexión entre neuronas), alterando la liberación de neurotransmisores y la transmisión de señales intracelulares.

Nicotina

Presente en la planta de tabaco, es un alcaloide (un compuesto orgánico vegetal) que llega rápidamente al sistema nervioso por inhalación. La nicotina provoca la liberación de dopamina, lo que genera su alto poder adictivo. También libera acetilcolina y norepinefrina, manteniendo al consumidor en un estado de alerta y atención constante.

Cafeína

Es el estimulante más consumido en el mundo, presente en café, té y chocolates. Se absorbe en el sistema gastrointestinal y se procesa en el hígado. Su mecanismo de acción consiste en unirse a los receptores de ciertos neurotransmisores para bloquear su acción natural, lo que puede causar pérdida de sueño y trastornos ansiosos.

Marihuana

Contiene químicos llamados cannabinoides, siendo el principal el tetrahidrocannabinol (THC). Estas sustancias permanecen en el cuerpo por largos períodos. Actúan obstruyendo la liberación de GABA, que es el principal neurotransmisor inhibidor encargado de calmar la actividad nerviosa. Al bloquear al “freno” natural del cerebro (GABA), aumenta la dopamina, lo que inhibe el impulso nervioso normal, afectando la memoria y las funciones motoras.

Cocaína

Esta sustancia se obtiene de las hojas de coca. Su efecto principal es bloquear los transportadores que reabsorben la dopamina en el espacio sináptico. Esto causa una sobreestimulación de la neurona siguiente, produciendo euforia y energía intensa. Sin embargo, al terminar el efecto, el organismo sufre una caída drástica de ánimo, lo que empuja a la persona a consumir más.

Anfetaminas

Son drogas sintéticas que fuerzan la liberación de dopamina desde las neuronas y bloquean su recaptación. Esto aumenta la frecuencia de los impulsos nerviosos, provocando una concentración artificial, falta de apetito y exceso de energía que agotan al organismo.


Prevención y autocuidado

La prevención es la herramienta más eficaz, especialmente en la adolescencia, etapa en la que el cerebro es más vulnerable debido al desarrollo natural y al deseo de experimentar riesgos. Los pueblos ancestrales usaban plantas como la coca de forma ritual o medicinal para mitigar el dolor; sin embargo, la sociedad moderna ha transformado estas sustancias en compuestos químicos altamente peligrosos. Tomar decisiones basadas en información científica y mantener un criterio propio permite evaluar con precisión los riesgos y proteger nuestra integridad física y mental. -Comprender la bioquímica de nuestro cerebro no solo nos ayuda a entender los peligros de las adicciones, sino que nos abre la puerta a valorar la increíble precisión con la que funciona nuestro cuerpo. Te invito a seguir explorando cómo la biología se entrelaza con la psicología para moldear nuestra conducta; este conocimiento es el primer paso para desarrollar la resiliencia y el pensamiento crítico necesarios para liderar tu propio proyecto de vida con salud y bienestar.

Para consolidar tu aprendizaje con guía cercana y especializada, solicita ya tu clase personalizada. Y si este material te fue de utilidad, compártelo, interactúa y ayúdame a darle visibilidad. ¡Nos vemos en clase!