Fisiología renal

Fecha de publicación

diciembre, 2025

NotaCompletar esta clase te permitirá:

CN.B.5.4.1. Analizar el funcionamiento de los sistemas digestivo y excretor en el ser humano y explicar la relación funcional entre estos sistemas con flujogramas.

Profesor: Marcelo Amores Palma

Cada día, sin notarlo, el cuerpo humano realiza miles de reacciones químicas para mantenerse con vida. Parte de ese trabajo silencioso termina en algo tan cotidiano como ir al baño. A veces la orina es casi transparente; otras, adquiere un amarillo intenso. Esa variación no es casual ni estética: es información biológica. Refleja cómo los riñones regulan el agua, las sales y las sustancias de desecho que provienen, entre otros procesos, de la digestión de los alimentos. Del mismo modo, la piel elimina sudor y sustancias disueltas, y su superficie contiene grasas naturales que cumplen funciones específicas. Surge entonces una tensión interesante para pensar científicamente el cuerpo humano: ¿eliminar completamente esas grasas mejora la higiene o altera un equilibrio funcional? Estas observaciones cotidianas permiten anticipar una idea central: los sistemas digestivo y excretor no funcionan de manera aislada, sino como partes coordinadas de un mismo sistema de regulación interna, basado en la estructura y función de células, tejidos y órganos especializados.

El aparato urinario se compone de una porción secretora, elaboradora de la orina, y de una porción excretora, encargada de conducirla al exterior.

La orina

Es un líquido salado, de color amarillento. Se elimina en una cantidad de 1200 a 1500 centímetros cúbicos diarios; contiene agua extraída del plasma sanguíneo, el que, a la vez, ha tomado agua del exterior por medio de las bebidas o las comidas. Sin embargo, la cantidad de orina varía según la cantidad de agua ingerida. En un riñón normal toda el agua ingerida es eliminada; este proceso –desde que el agua entra hasta que sale– dura unas ocho horas aproximadamente.

Las bebidas diuréticas, como la cerveza, estimulan la secreción urinaria. Cuando se toma poca agua, el riñón elimina menor cantidad de orina. Lo mismo sucede cuando se ha realizado un excesivo trabajo físico o intelectual. Pero las sustancias disueltas se eliminan en la misma cantidad; de ahí que la orina sale más cargada de ellas y aumenta, por tanto, su densidad. El frío también determina mayor eliminación.

Dado que es una solución, la densidad de la orina depende de las sustancias disueltas. En el agua están disueltas una serie de sustancias que normalmente se encuentran en la orina: urea, ácido úrico, fosfatos, sulfatos, amoníaco y cloruro de sodio, resultantes de la desintegración nitrogenada. Estas se eliminan en cantidades siempre constantes en estado normal; existen pequeñas variaciones, sea por un cambio de régimen alimenticio o por un trastorno patológico.

Una alimentación rica en carnes aumenta la cantidad de ácido úrico en la sangre. Este ácido no puede eliminarse en su totalidad por la orina, y se depositan restos en forma de cristales a nivel de las articulaciones, lo que ocasiona la gota y más trastornos del artritismo.

Competencia matemática. La cantidad normal de volumen de orina en veinticuatro horas está entre 800 y 2000 mililitros. Esto, si se beben aproximadamente dos litros diarios de líquidos.

La orina puede también contener sustancias extrañas que se conocen con el nombre de anormales, como albúminas, glucosa, sangre, moco y acetona, debido al mal funcionamiento de ciertos órganos.

Cuando existe una alteración renal, el cloruro de sodio es retenido en el organismo a nivel de los tejidos conjuntivos laxos, y se producen hinchazones llamadas edemas.

La reacción ácida de la orina normal se debe a la alimentación mixta; de ahí que cuando esta es solo vegetariana, se transforma en alcalina. Existe también alcalinidad en la orina por la presencia de fermentaciones patológicas.

El concepto moderno de formación de la orina atribuye al riñón un verdadero papel secretor. Es una glándula que elabora por su cuenta ciertas sustancias destinadas a la eliminación, como el amoníaco. Para ello se ha partido del concepto estructural y fisiológico del riñón. Se acepta que está constituido por la unión de nefrones –tubos uriníferos– los que vienen a ser sus unidades anatomofuncionales.

Aqui puedes ver un cuadro de colores de la orina. Si la tuya esta de color del número uno al tres, tu cuerpo está hidratado. Entre cuatro y ocho, tu cuerpo está deshidratado y necesitas tomar muchos líquidos.

Glándulas sudoríparas y sebáceas

Se distribuyen de preferencia en determinadas regiones: palmas de las manos, plantas de los pies, axilas –las sudoríparas–; y junto a los pelos –las sebáceas–.

Algunas sebáceas se modifican en determinados órganos.

Así, en el oído externo se transforman en glándulas ceruminosas, que producen el cerumen o cera del oído, cuyo papel es el de englobar y detener a las partículas extrañas que logran penetrar en él.

Por medio de las glándulas sebáceas se elimina el sebo que lubrica la piel. Este es impermeable a los líquidos, pero permeable a los gases.

Sudor

Es un líquido salado de olor fuerte, fabricado por las glándulas sudoríparas. Su composición es similar a la de la orina, y su acción es regular la temperatura del cuerpo. El calor externo aumenta cuando se realizan ejercicios físicos violentos, o cuando se toman bebidas calientes; entonces, el sudor se secreta en abundancia y sale a la superficie del cuerpo para evaporarse y así enfriar al organismo. La secreción sudoral está regulada por el sistema nervioso, de ahí que las fuertes emociones aumentan la sudoración. En ciertos casos, el sudor reemplaza a la eliminación de la orina cuando el riñón no funciona bien.

Higiene individual

Al evaporarse, el sudor deja sobre la piel las sustancias sólidas junto con células muertas de descamación cutánea, secreción sebácea y polvo de la atmósfera. Todo ello forma una capa impermeable que dificulta la respiración cutánea y favorece el desarrollo de microbios y parásitos.

Por esta razón es indispensable el baño diario del cuerpo, con agua fría o caliente y jabón, a fin de que se abran los poros y queden limpios para que puedan cumplir con su papel.

El cuero cabelludo debe cuidarse mediante el lavado continuo y el uso de champú, peine y cepillo. Hay que poner esmero en el aseo de la cara, de las orejas que, por estar expuestas al aire, favorecen el depósito de polvo que, al mezclarse con el sudor, se ensucian y dan mal aspecto.

De igual manera debe ser el cuidado de las manos que, por ser los órganos de prehensión, se ponen en contacto con todos los objetos que nos rodean, por lo cual es necesario lavárselas frecuentemente con agua y jabón a fin de eliminar partículas contaminadas de microbios. Caso contrario, al tomar con las manos los alimentos, los microbios pueden introducirse en el tubo digestivo y desarrollar enfermedades peligrosas, como la tifoidea, la disentería, la parasitosis intestinal, etc.

De ahí que, como norma de higiene que tiende a la protección de la salud, hay que tener el hábito del lavado de las manos antes de ir a tomar cualquier alimento y después de ir al servicio higiénico.

De igual manera, se cuidará el aseo de las uñas, se cortarán periódicamente tan pronto como estén largas, para evitar la formación de un borde negro que sirve de vehículo de los microbios.


Para profundizar en los contenidos y alcanzar los resultados de aprendizaje, te invito a tomar conmigo tu clase personalizada. No dudes en contactarme o dejar tus preguntas y comentarios, así como seguirnos en todas nuestras redes. ¡Nos vemos en clase!