Osmorregulación y termorregulación en animales
CN.B.5.3.2. Relacionar los procesos respiratorio, circulatorio, digestivo, excretor, de osmorregulación y termorregulación en animales con diferente grado de complejidad, y comparar la evolución de sus estructuras en relación con sus funciones.
Cuando la temperatura ambiental desciende, el cuerpo humano responde de forma inmediata: la piel se eriza, los vasos sanguíneos se contraen y, en algunos casos, aparece el temblor. Estas respuestas fisiológicas tienen un objetivo claro: conservar energía y mantener estable la temperatura interna. Este fenómeno cotidiano invita a reflexionar sobre cómo los seres vivos enfrentan los cambios de su entorno.
Al observar la naturaleza, surge una inquietud: algunos organismos viven en desiertos extremadamente secos, otros en regiones polares y otros en ambientes acuáticos con grandes variaciones de temperatura y salinidad. ¿Qué les permite sobrevivir en condiciones tan distintas? La respuesta está en la capacidad de regular su medio interno mediante procesos como la osmorregulación y la termorregulación, los cuales dependen de la organización y funcionamiento coordinado de células, tejidos, órganos y sistemas.
Hay una tendencia que posee la naturaleza para mantener un orden.
El médico francés Claude Bernard (1813-1878) observó la estabilidad de varios parámetros en un sistema y dictaminó que “todos los mecanismos vitales, por muy variados que sean, tienen la finalidad de mantener la constancia del medio interno, lo que es la condición de la vida libre”. Dentro de este marco, el término homeostasis fue acuñado por primera vez por el fisiólogo estadounidense Walter Cannon (1871-1945), para definir la regulación y constancia de este ambiente interno en los seres vivos: homeo, semejante; stasis, condición.
Propiedades de la homeostasis
Hay dos factores que influyen en la homeostasis:
El medio interno
especialmente con la producción de desechos del metabolismo.
El medio externo
con autonomía de los organismos frente a su entorno, a través de la captura y conservación de la energía procedente del exterior. La interrelación con el exterior es posible gracias a sistemas internos del organismo que perciben los estímulos del entorno.
La homeostasis tiene dos procesos fundamentales: osmorregulación y termorregulación.
Osmorregulación

Los órganos que colaboran íntimamente con la osmorregulación son los órganos excretores; la regulación se presta según el tipo de excreción.
De esta manera, el flujo del agua ocurre en doble sentido, es decir, los organismos ingresan agua como resultado de reacciones metabólicas (por la bebida y por ósmosis), y el agua fluye de salida gracias a la orina, al sudor y por ósmosis.
Los organismos se adaptan a tres tipos de ambientes: marino, de agua dulce y terrestre.
Para ello, dependiendo del medio, existen organismos con:
Dos tipos de regulación osmótica
Tipos de organismos osmoconformadores
la concentración interna varía paralelamente junto con las modificaciones del medio externo. En este grupo se encuentran la mayoría de invertebrados (planarias, anélidos y moluscos); los vertebrados acuáticos (tiburones) y los terrestres (anfibios).
Tipos de organismos osmorreguladores
mantienen su concentración osmótica interna en un nivel constante, aún con cambios del medio. Los hay de dos tipos: hipoosmorreguladores (peces marinos) e hiperosmorreguladores (peces dulceacuícolas, vertebrados e invertebrados terrestres y mamíferos acuáticos).
Termorregulación
Los organismos producen distintas adaptaciones para disminuir el impacto de los cambios de la temperatura ambiental. La termorregulación es la habilidad de los seres vivos para regular su propia temperatura. Los organismos realizan un constante intercambio de energía con el ambiente, siendo la fuente de calor primaria el Sol.
Los organismos se clasifican según la capacidad que tienen para regular su temperatura corporal con respecto del ambiente.
Según la fuente de calor, se clasifican en:
Endotérmicos


Ectotérmicos
Los mecanismos de los que se aprovechan los organismos ectotérmicos para intercambiar energía son los siguientes:


Antes de terminar, te invito a que realices dos observaciones sencillas con un amigo, una amiga o un familiar. Primero, cubre uno de sus ojos durante dos minutos y luego compara ambos ojos. Se observará una diferencia en el tamaño de las pupilas, lo que evidencia que el organismo regula de manera automática la entrada de luz.
Luego, mide la temperatura corporal antes y después de realizar un breve ejercicio físico. El ligero aumento de temperatura muestra que el cuerpo responde a la actividad ajustando su funcionamiento interno.
Estas experiencias permiten comprender que el organismo se regula constantemente para mantener el equilibrio. La capacidad de controlar la temperatura y las condiciones internas no es igual en todos los seres vivos: a lo largo de la evolución, los organismos han desarrollado distintas estrategias de termorregulación y osmorregulación que les han permitido adaptarse a ambientes cambiantes. Comprender estos procesos abre la puerta a seguir explorando cómo la forma y la función de los sistemas biológicos hacen posible la vida en condiciones muy diversas.







