Osmorregulación y termorregulación en animales

Fecha de publicación

diciembre, 2025

NotaCompletar esta clase te permitirá:

CN.B.5.3.2. Relacionar los procesos respiratorio, circulatorio, digestivo, excretor, de osmorregulación y termorregulación en animales con diferente grado de complejidad, y comparar la evolución de sus estructuras en relación con sus funciones.

Profesor: Marcelo Amores Palma

Cuando la temperatura ambiental desciende, el cuerpo humano responde de forma inmediata: la piel se eriza, los vasos sanguíneos se contraen y, en algunos casos, aparece el temblor. Estas respuestas fisiológicas tienen un objetivo claro: conservar energía y mantener estable la temperatura interna. Este fenómeno cotidiano invita a reflexionar sobre cómo los seres vivos enfrentan los cambios de su entorno.

Al observar la naturaleza, surge una inquietud: algunos organismos viven en desiertos extremadamente secos, otros en regiones polares y otros en ambientes acuáticos con grandes variaciones de temperatura y salinidad. ¿Qué les permite sobrevivir en condiciones tan distintas? La respuesta está en la capacidad de regular su medio interno mediante procesos como la osmorregulación y la termorregulación, los cuales dependen de la organización y funcionamiento coordinado de células, tejidos, órganos y sistemas.


Hay una tendencia que posee la naturaleza para mantener un orden.

Por esto, todos los seres vivos requieren mantener estables las condiciones dentro de su organismo. Pero para conservar este equilibrio se necesita gastar mucha energía. Esta regulación consolida la supervivencia, debido a que los organismos permanecen en un intercambio dinámico incesante con el ambiente, puesto que el medioambiente cambia constantemente, así mismo los organismos tienen que reaccionar en consecuencia para no alterar este equilibrio.

El médico francés Claude Bernard (1813-1878) observó la estabilidad de varios parámetros en un sistema y dictaminó que “todos los mecanismos vitales, por muy variados que sean, tienen la finalidad de mantener la constancia del medio interno, lo que es la condición de la vida libre”. Dentro de este marco, el término homeostasis fue acuñado por primera vez por el fisiólogo estadounidense Walter Cannon (1871-1945), para definir la regulación y constancia de este ambiente interno en los seres vivos: homeo, semejante; stasis, condición.

Propiedades de la homeostasis

En la homeostasis intervienen tanto el sistema nervioso como el endocrino para mantener la constancia de los mecanismos de regulación.

Si un factor cambia un estado homeostático en una dirección, habrá otro factor con efecto contrario; todo para regular y mantener la estabilidad corporal.

La homeostasis es un mecanismo permanente que comprende el reconocimiento y regulación de múltiples parámetros: una falla de los mecanismos homeostáticos produce enfermedad, una condición patológica o la muerte. Por tanto, se puede afirmar que la homeostasis es esencial para un constante equilibrio interno del organismo.

Hay dos factores que influyen en la homeostasis:

El medio interno

especialmente con la producción de desechos del metabolismo.

El medio externo

con autonomía de los organismos frente a su entorno, a través de la captura y conservación de la energía procedente del exterior. La interrelación con el exterior es posible gracias a sistemas internos del organismo que perciben los estímulos del entorno.

Las células animales regulan la concentración de sales en su interior. A esta regulación se la denomina homeostasis hidrosalina, y está encargada de mantener la isotonía de la sangre. Las células mueren cuando hay exceso o falta de sales.

La homeostasis tiene dos procesos fundamentales: osmorregulación y termorregulación.

Osmorregulación

La osmorregulación es el proceso relacionado con la ósmosis y la regulación de la presión osmótica, más el flujo del agua y la concentración de sales; así, los seres vivos conservan relativamente invariable su medio interno. Estos procesos involucran el mantenimiento de una concentración osmótica interna diferente de la del medio.

Los órganos que colaboran íntimamente con la osmorregulación son los órganos excretores; la regulación se presta según el tipo de excreción.

De esta manera, el flujo del agua ocurre en doble sentido, es decir, los organismos ingresan agua como resultado de reacciones metabólicas (por la bebida y por ósmosis), y el agua fluye de salida gracias a la orina, al sudor y por ósmosis.

Los organismos se adaptan a tres tipos de ambientes: marino, de agua dulce y terrestre.

Para ello, dependiendo del medio, existen organismos con:

Dos tipos de regulación osmótica

Tipos de organismos osmoconformadores

la concentración interna varía paralelamente junto con las modificaciones del medio externo. En este grupo se encuentran la mayoría de invertebrados (planarias, anélidos y moluscos); los vertebrados acuáticos (tiburones) y los terrestres (anfibios).

Tipos de organismos osmorreguladores

mantienen su concentración osmótica interna en un nivel constante, aún con cambios del medio. Los hay de dos tipos: hipoosmorreguladores (peces marinos) e hiperosmorreguladores (peces dulceacuícolas, vertebrados e invertebrados terrestres y mamíferos acuáticos).

Termorregulación

Los organismos producen distintas adaptaciones para disminuir el impacto de los cambios de la temperatura ambiental. La termorregulación es la habilidad de los seres vivos para regular su propia temperatura. Los organismos realizan un constante intercambio de energía con el ambiente, siendo la fuente de calor primaria el Sol.

Los organismos se clasifican según la capacidad que tienen para regular su temperatura corporal con respecto del ambiente.

Según la fuente de calor, se clasifican en:

Endotérmicos

mantienen su temperatura corporal estable (variación de apenas medio grado Celsius), pese a las alteraciones en la temperatura ambiental, produciendo calor a través del metabolismo (aves y mamíferos)

El hipotálamo controla la temperatura corporal en los animales de “sangre caliente”. Cuando el organismo se expone a situaciones de cambios de temperatura por un largo tiempo, hay múltiples mecanismos para regular estos cambios, controlados por el hipotálamo, el cual permite regular las propiedades del medio interno (como la concentración de sales o la temperatura) a través de secreciones hormonales.

Ectotérmicos

no pueden regular su temperatura corporal y la tienen similar a la temperatura del medio ambiente que les rodea. Mantienen su temperatura a través de fuentes de calor externas como el Sol (reptiles); también poseen adaptaciones fisiológicas para evitar la pérdida de calor cuando el ambiente se enfría. Por ejemplo, la piel de los reptiles es impermeable para evitar la pérdida de calor. Este mecanismo existe en los animales de “sangre fría”.

Los mecanismos de los que se aprovechan los organismos ectotérmicos para intercambiar energía son los siguientes:

Conducción: transmisión de calor por nexo directo. Radiación: transferencia de calor entre dos cuerpos sin contacto, por la emanación de energía electromagnética (Sol). Evaporación: cuando la temperatura se eleva sobre determinado nivel, se produce sudor que se evapora por el calor. Convección: transferencia de calor por agitación de un fluido o de un gas.

Competencia socioemocional. Algunas especies que realizan termorregulación, como las serpientes o lagartijas, a menudo son vistas como peligrosas. Si te encuentras con uno de estos animales, no le hagas daño. ¡Debes respetar su vida, tiene derecho a existir!

Antes de terminar, te invito a que realices dos observaciones sencillas con un amigo, una amiga o un familiar. Primero, cubre uno de sus ojos durante dos minutos y luego compara ambos ojos. Se observará una diferencia en el tamaño de las pupilas, lo que evidencia que el organismo regula de manera automática la entrada de luz.

Luego, mide la temperatura corporal antes y después de realizar un breve ejercicio físico. El ligero aumento de temperatura muestra que el cuerpo responde a la actividad ajustando su funcionamiento interno.

Estas experiencias permiten comprender que el organismo se regula constantemente para mantener el equilibrio. La capacidad de controlar la temperatura y las condiciones internas no es igual en todos los seres vivos: a lo largo de la evolución, los organismos han desarrollado distintas estrategias de termorregulación y osmorregulación que les han permitido adaptarse a ambientes cambiantes. Comprender estos procesos abre la puerta a seguir explorando cómo la forma y la función de los sistemas biológicos hacen posible la vida en condiciones muy diversas.


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