Fisiología de la circulación
CN.B.5.4.5. Usar modelos y describir los sistemas circulatorio y respiratorio en el ser humano y establecer la relación funcional entre ellos, la cual mantiene el equilibrio homeostático.
En este momento, cada una de tus células está recibiendo oxígeno y nutrientes sin que siquiera tengas que pensarlo. Ese transporte constante ocurre gracias a un sistema de conductos y una bomba biológica altamente especializada: el sistema circulatorio. Antes de estudiarlo con detalle, es necesario partir de una pregunta fundamental: ¿cómo ocurre la circulación sanguínea en el organismo humano y por qué es indispensable para la vida?
Ahora introducimos una situación que desafía la intuición. Al observar nuestro cuerpo, solemos decir que la sangre arterial es roja y que la sangre venosa es azul oscura. Sin embargo, cuando nos hacemos una herida, la sangre siempre es roja. Entonces surge una cuestión intrigante: ¿por qué la sangre que circula por los capilares se observa de color rojo vivo y la que recorre las venas parece azul oscura?, ¿se trata realmente de sangres diferentes o de un efecto relacionado con su función y con la forma en que la observamos?
Estas preguntas abren la puerta al análisis científico del sistema circulatorio y su relación funcional con el sistema respiratorio, ambos responsables de mantener el equilibrio homeostático del organismo.


Camino que recorre la sangre



Circulación de la sangre en el corazón

Sístole y diástole en las aurículas

Sístole y diástole en los ventrículos


Presión arterial



Igualmente, las preocupaciones, disgustos, ira, sufrimientos, temores, etc., producen un espasmo de estas paredes y determinan el aumento de la presión arterial. Una acción análoga la ejercen el tabaco, el café y el alcohol.
Al comprender cómo el corazón impulsa la sangre y cómo esta interactúa con el sistema respiratorio para transportar oxígeno y eliminar dióxido de carbono, queda claro que la vida depende de una coordinación precisa entre órganos, tejidos y células. La circulación sanguínea no es solo un recorrido interno, sino un proceso dinámico que sostiene cada función vital del cuerpo humano.
Lo aprendido hoy permite mirar el propio organismo con una nueva perspectiva científica: cada latido, cada respiración y cada intercambio en los capilares son evidencia de un sistema diseñado para mantener el equilibrio interno. Este conocimiento no termina aquí; es el punto de partida para seguir explorando cómo los sistemas del cuerpo humano se integran, cómo se alteran cuando hay enfermedad y qué acciones cotidianas contribuyen a su cuidado y funcionamiento saludable.





