Sistema respiratorio en el ser humano

Fecha de publicación

diciembre, 2025

NotaCompletar esta clase te permitirá:

CN.B.5.4.5. Usar modelos y describir los sistemas circulatorio y respiratorio en el ser humano, y establecer la relación funcional entre ellos, la cual mantiene el equilibrio homeostático.

Profesor: Marcelo Amores Palma

Cada vez que inhalas, el aire inicia un recorrido preciso y organizado a través de tu cuerpo. Entra por la nariz o la boca, avanza por conductos especializados y llega hasta estructuras microscópicas donde ocurre un intercambio vital: el oxígeno pasa a la sangre y el dióxido de carbono sale de ella. Este proceso ocurre de manera continua, sin que lo percibas, y es indispensable para que cada célula funcione correctamente. Antes de profundizar, vale la pena detenerse en una pregunta clave: ¿por dónde viaja exactamente el aire que inhalas y qué órganos participan en ese trayecto? Ahora aparece un dato que rompe la intuición: el pulmón derecho es más grande que el izquierdo. Si ambos cumplen la misma función, ¿por qué no son iguales? Esta diferencia no es un error del cuerpo, sino una adaptación relacionada con la organización interna de los órganos y con la interacción entre los sistemas respiratorio y circulatorio. Comprender esta relación permitirá explicar cómo el organismo mantiene su equilibrio homeostático.


La respiración es una de las funciones esenciales de nuestro organismo; dejar de respirar implicaría que el organismo muriera en poco tiempo.

Cuando respiramos, lo que hace nuestro cuerpo es captar el oxígeno, que es un gas esencial para la vida; luego, elimina el CO2 como producto de desecho. En este proceso involuntario y automático, el aire ingresa al cuerpo por la inhalación y el CO2 se elimina por la exhalación.

Cuando el aire que inhalamos llega a los alvéolos, el oxígeno entra a la sangre a través de pequeños capilares localizados en las paredes de los alvéolos. De ahí es llevado al corazón para ser bombeado al resto del cuerpo. Para deshacernos del CO2, este gas pasa desde las células que lo contienen hacia los capilares y venas, y luego al corazón; desde allí va a los pulmones para ser expulsado.

El sistema respiratorio está constituido por dos porciones: la porción conductora (que se divide en extrapulmonar e intrapulmonar) y la porción respiratoria. La porción conductora extrapulmonar está formada por las fosas nasales, la nasofaringe, la laringe, la tráquea y los bronquios. La parte conductora intrapulmonar está formada por bronquios intrapulmonares, bronquiolos y bronquiolo terminal. La porción respiratoria está formada por bronquiolo respiratorio, conducto alveolar, sacos alveolares y alvéolos pulmonares.

Partes del sistema respiratorio

Las fosas nasales

El aire se inhala a través de la nariz, donde se calienta y humedece. Las fosas nasales están conectadas con los senos paranasales o cavidades sinusales, que son unos espacios huecos en el interior de los huesos de la cara y contribuyen a que el aire se humedezca y caliente. Las fosas nasales son dos cavidades que se encuentran en el interior de la nariz. Al permitir la entrada del aire, su función es humedecerlo, filtrarlo y calentarlo a través de los cornetes. Existe un conjunto de cavidades aéreas que se encuentran en los huesos frontales de nuestra cara: los senos paranasales. Estos influyen en la respiración, la fonación, el calentamiento y la olfacción, gracias a que poseen muchos vasos sanguíneos.

La faringe

Es un conducto de paredes musculosas y membranosas situado en el cuello. Está recubierto de membrana mucosa. Comunica la boca con el esófago y contribuye a la respiración y a la fonación, pues se conecta con las fosas nasales, las trompas de Eustaquio y la laringe. Por la faringe pasan tanto el aire como los alimentos; la faringe, entonces, forma parte del aparato digestivo y respiratorio. Este conducto mide aproximadamente trece centímetros, y se extiende desde la base externa del cráneo hasta la sexta vértebra cervical. Se ubica frente a la columna vertebral.

La epiglotis

Es un órgano de lámina cartilaginosa que cuelga hacia abajo de la tráquea. Cuando los alimentos son tragados, la epiglotis se cierra e impide que estos penetren en los pulmones.

La laringe

Es un órgano respiratorio ubicado entre la tráquea y la faringe. Tiene forma de cono y se reviste internamente por una membrana mucosa con cinco cartílagos principales, el mayor de los cuales (tiroides) constituye el bulto de la nuez, y otros dos, las cuerdas vocales. Su función es resguardar la entrada de las vías respiratorias inferiores e intervenir en la producción de la voz. La emisión de sonidos está condicionada por el movimiento de las cuerdas vocales. Esto, junto con la capacidad de otros elementos de la cavidad oral (labios, lengua y boca), definen los sonidos que producimos.

La tráquea

Esta parte del sistema respiratorio tiene forma tubular con anillos cartilaginosos. Empieza en la laringe y desciende por delante del esófago hasta la mitad del pecho. Conecta la nariz y la boca con los bronquios y los pulmones. Durante la inspiración (toma de aire), el aire penetra por la boca o la nariz y pasa a la laringe. De aquí pasa a través de la tráquea para llegar a los bronquios, y por último a los pulmones.

Los bronquios

La tráquea se bifurca en dos conductos que reciben el nombre de bronquios. Son conductos tubulares fibrocartilaginosos y por ellos se introduce el aire hacia los pulmones. Conducen el aire desde la tráquea a los bronquiolos y de estos a los alvéolos.

Los bronquiolos

Dentro de los pulmones, las vías respiratorias principales (bronquios) se ramifican en conductos cada vez más pequeños que reciben el nombre de bronquiolos; estos son parte de las vías respiratorias en el interior de los pulmones. Están situados al extremo de los bronquios y son las ramificaciones más grandes de las vías respiratorias en los pulmones. Los bronquiolos finalizan en los alvéolos, que son pequeños sacos circulares donde el oxígeno se sustituye con el CO2 en la sangre. Estos se distinguen de los bronquios porque no contienen cartílago ni glándulas. Los bronquiolos moderan la distribución del aire y la resistencia del flujo de aire en los pulmones, que son los factores que limitan la entrada del aire inspirado a los pulmones, usualmente por las fuerzas de fricción.

El aire es aspirado dentro de los pulmones por las vías respiratorias superiores hasta que alcanza los alvéolos, donde se oxigena la sangre.

La sangre desoxigenada expulsa el CO2 en los alvéolos, y el O2 se absorbe a la vez en los mismos glóbulos (es un suceso simultáneo).

Los pulmones

Son un par de sacos ubicados en la cavidad torácica ocupando la mayor parte de esta. Su función es oxigenar la sangre y separar el oxígeno de las sustancias tóxicas para luego transportarlo a la sangre. Así, los pulmones convierten el aire que respiramos en el oxígeno que será llevado por la sangre a través del sistema cardiovascular hacia todas las células del organismo. El pulmón derecho es más grande que el izquierdo, pues este último debe ceder un espacio para albergar al corazón. Los pulmones están resguardados por la caja torácica y descansan sobre el diafragma.

Músculos intercostales

Estos mueven la caja torácica permitiendo la respiración: al contraerse los músculos flexores se provoca la espiración, y al contraerse los músculos extensores ocurre la inspiración. Los músculos intercostales se hallan en la parte anterior y lateral del tórax y ayudan con los movimientos respiratorios, porque los pulmones por sí solos no pueden realizar este trabajo.

Diafragma

Es un músculo alargado que separa la cavidad torácica de la abdominal; se sitúa justo debajo de los pulmones y su función es participar en la respiración. Al inhalar, este poderoso músculo se contrae y aumenta la capacidad torácica al crear un vacío que atrae mayor cantidad de aire a los pulmones; en la exhalación se relaja y recupera su forma de cúpula a medida que los pulmones expulsan el aire.

Laboratorio casero. Realiza una maqueta del sistema respiratorio utilizando una botella de agua plástica vacía, sorbetes y dos globos. También consigue un guante de látex. Une los sorbetes como tráquea y bronquios, y los globos a manera de pulmones. Corta la base de la botella y tápala con el guante de látex, introduce los globos pegados a los sorbetes dentro de la botella y sella todo con silicona. Este sistema pulmonar casero te ayudará a observar el movimiento del diafragma y la respiración.

Competencia matemática. Cada día, respiramos aproximadamente 20000 veces. Si llegamos a los setenta años, habremos aspirado unas 600 millones de veces.

Interdisciplinariedad. Biología y Medicina. La contaminación atmosférica es muy peligrosa para la salud del aparato respiratorio. Hay episodios históricos de contaminación atmosférica que elevaron la mortalidad, sobre todo en pacientes que presentaron enfermedades respiratorias previas.

El estudio del sistema respiratorio permite comprender que el cuerpo humano funciona como una red integrada, en la que la estructura de los órganos, la organización de los tejidos y la actividad de las células responden a principios biológicos precisos. Este nivel de análisis conduce de forma natural a nuevas líneas de indagación: cómo varía el funcionamiento de estos sistemas en distintas etapas de la vida, qué ocurre bajo condiciones ambientales específicas, o de qué manera los hábitos diarios influyen en la eficiencia del intercambio gaseoso y la salud integral del organismo. Profundizar en estas relaciones permite pasar de la descripción básica a una comprensión más sólida y significativa del cuerpo humano, dejando abierto el camino para seguir explorando la biología desde una mirada cada vez más rigurosa y aplicada.


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