Teoría cromosómica de la herencia

Fecha de publicación

enero, 2026

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CN.B.5.1.16. Indagar la teoría cromosómica de la herencia y relacionarla con las leyes de Mendel.

Profesor: Marcelo Amores Palma

Cada célula de nuestro cuerpo guarda información que define rasgos como el color de los ojos, el tipo de sangre o la forma del cabello. Esa información está organizada en genes, pero los genes no existen aislados: se encuentran contenidos en estructuras mayores llamadas cromosomas. Surge entonces una cuestión central para la genética: si los rasgos heredables están en los genes, ¿por qué resulta indispensable estudiar también los cromosomas? Comprender esta relación es uno de los pasos más decisivos para explicar científicamente la herencia biológica.

El descubrimiento de los cromosomas

En el año mil ochocientos cuarenta y dos, los avances en las técnicas citológicas permitieron al botánico suizo Karl von Nägeli identificar estructuras particulares dentro del núcleo de las células vegetales. Décadas más tarde, el científico alemán Walther Flemming demostró que estas estructuras se teñían intensamente con ciertos colorantes y observó que su aspecto variaba a lo largo del ciclo celular. A estas estructuras las denominó cromatina, término que proviene del griego y hace referencia al color.

Posteriormente, el investigador belga Édouard van Beneden observó estas mismas estructuras durante estudios de meiosis en una lombriz parásita del género Ascaris. Al comparar células germinales con óvulos y espermatozoides, descubrió que los gametos poseían solo la mitad de estas estructuras y que la fecundación restablecía su número original. Este hallazgo fue clave para comprender la base celular de la reproducción sexual.

El término cromosoma, que significa cuerpo tinturado, fue propuesto en el año mil ochocientos ochenta y ocho por Wilhelm von Waldeyer. Sin embargo, durante varios años se desconoció su función biológica. Incluso los intentos de August Weismann por relacionarlos con la herencia no lograron convencer a la comunidad científica de la época.

La relación entre cromosomas y herencia

En el año mil novecientos dos, el investigador estadounidense Walter Sutton, al estudiar la espermatogénesis de un saltamontes, estableció una relación directa entre las leyes de Mendel y el comportamiento de los cromosomas durante la meiosis. Sutton observó que los cromosomas se presentan en pares, que se separan durante la formación de los gametos y que se reúnen nuevamente en la fecundación. Este patrón coincidía con la forma en que Mendel había descrito la segregación y combinación de los factores hereditarios.

De manera paralela, el científico alemán Theodor Boveri concluyó que el desarrollo embrionario solo ocurría de forma normal cuando el cigoto poseía el conjunto completo de cromosomas. Sus experimentos demostraron que cada cromosoma cumple una función específica y que la ausencia de alguno de ellos altera el desarrollo. Estos resultados reforzaron la idea de que los cromosomas son portadores de información hereditaria esencial.

El aporte conjunto de Sutton y Boveri

A comienzos del siglo veinte, los trabajos de varios botánicos permitieron redescubrir las leyes de Mendel. En este contexto, las conclusiones de Sutton y Boveri llevaron a postular que las unidades responsables de la herencia, hoy conocidas como alelos, se encuentran en los cromosomas y se presentan en pares en los organismos diploides. Así se logró una explicación celular y molecular de las leyes mendelianas.

Sutton señaló que los cromosomas no son uniformes, sino que difieren en forma y tamaño, y observó la existencia de un cromosoma particular presente solo en una parte de los espermatozoides, lo que abrió el camino al descubrimiento de los cromosomas sexuales. Además, explicó que la forma en que los cromosomas se separan durante la meiosis permite comprender las leyes de la herencia.

Boveri, por su parte, describió con mayor detalle el comportamiento de los cromosomas durante la división celular. Explicó la presencia del centrómero, los cinetocoros y los microtúbulos que forman el huso acromático, así como el mecanismo que permite la separación de las cromátidas y su migración hacia los polos celulares. Esta comprensión permitió explicar por qué las células hijas conservan las características de la célula original.

La confirmación definitiva de la teoría

Durante varios años, la teoría cromosómica de la herencia no fue plenamente aceptada.

La confirmación definitiva llegó gracias a los experimentos del genetista estadounidense Thomas Hunt Morgan, quien trabajó con moscas de la fruta. Morgan pasó años de trabajo esperando que se presentara alguna mutación en las moscas de la fruta con las que trabajaba en su laboratorio. Generación tras generación sus características se mantuvieron constantes, hasta el día en que apareció un macho con ojos blancos, una característica que se manifestaba con mayor frecuencia en machos. El análisis de los cruzamientos demostró que este rasgo estaba ligado al cromosoma sexual X. Por primera vez, se pudo asociar un carácter específico con un cromosoma determinado.

Estos estudios consolidaron la teoría cromosómica de la herencia, que establece que los genes se localizan en los cromosomas, que se disponen uno a continuación del otro y que cada gen ocupa una posición específica llamada locus. Además, señala que en los organismos diploides cada rasgo heredable está determinado por dos alelos, uno aportado por cada progenitor.

Teoría cromosómica de la herencia

El análisis de estos nuevos aportes enriqueció la teoría cromosómica de la herencia, la cual, en síntesis, postula lo siguiente:

  • Los genes se encuentran en los cromosomas.

  • Los genes tienen un locus específico dentro de su cromosoma particular.

  • Los genes se disponen uno a continuación del otro en el cromosoma.

  • Cada rasgo heredable de un ser diploide está determinado por dos alelos.

Importancia y proyección de la teoría cromosómica

La trascendencia de la teoría cromosómica radica en que reconoce al gen como la unidad fundamental de la herencia y destaca el aporte de ambos progenitores en la transmisión de los caracteres. Esta teoría permitió pasar de una comprensión difusa de la herencia a una explicación científica sólida, que impulsó el desarrollo de la genética moderna.

El estudio detallado de los cromosomas ha hecho posible el mapeo genético y el análisis de anomalías hereditarias. Investigaciones posteriores, como el estudio del genoma humano, han demostrado la complejidad y organización del material genético, abriendo nuevas posibilidades para la biología, la medicina y la educación científica.


Comprender cómo los cromosomas organizan y transmiten la información genética permite explicar la diversidad y la continuidad de la vida. La teoría cromosómica de la herencia no es un punto final, sino un pilar sobre el cual se siguen construyendo nuevos conocimientos. Cada avance abre preguntas más profundas sobre la relación entre genes, cromosomas y ambiente. Seguir explorando estos temas nos permite mirar la herencia no solo como un conjunto de reglas, sino como un proceso dinámico que continúa revelando sus secretos.


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